En las últimas semanas, la crisis provocada por la COVID-19 se ha convertido en el eje en torno al que gira la sociedad. Para enfrentar la enfermedad ha habido que cambiar los hábitos de consumo, la forma de trabajar e incluso las costumbres. Las empresas también han tenido que adaptarse a estas nuevas dinámicas con la tecnología como aliado imprescindible. Aunque algunas, como Smart & Smart, partían con ventaja, porque nacieron enfocadas al canal digital. 

Muchos países han comenzado, una vez que la pandemia ha superado en esas zonas su nivel crítico, a relajar las medidas excepcionales que se habían adoptado. Es un proceso que se antoja complicado y que, en todo caso, va a dar paso a lo que se ha dado en llamar la nueva normalidad, un escenario en el que las personas van a tener que adaptar sus rutinas a nuevas normas y condicionantes con el objetivo de preservar su salud y la de su entorno. Unos cambios que no van a ser puntuales, sino que van a extenderse en el tiempo. 

De hecho, algunas voces relevantes del tejido empresarial internacional ya apuntan que habrá cosas que van a cambiar para siempre. Además, casi todas ellas tienen un vínculo más o menos directo con la digitalización: el teletrabajo o la educación online son sólo dos de los ejemplos más recurrentes. 

Estos cambios se están abriendo paso en la sociedad a marchas forzadas. En el plano laboral, en medio de este aparente caos, hay un grupo de compañías que están acomodándose a la nueva situación más rápido y de una forma más eficaz. ¿Cuáles? Todas las que ya tenían el teletrabajo implantado en su ADN. Aquellas para las que, al menos en el plano organizativo, no han cambiado muchas cosas a raíz de esta crisis.

Se trata de compañías que en su cultura corporativa ya convivían con el teletrabajo y entendían que este concepto es mucho más que tener ordenadores portátiles o smartphones para cada empleado. Supone entender el desempeño profesional de una forma diferente y hacer un esfuerzo continuado en el tiempo para poder cubrir todas las necesidades propias del trabajo desde donde esté.

 Cuatro pilares fundamentales

Por ello, ahora que muchas empresas están destinando esfuerzos a mantener la productividad de sus equipos y a superar los nuevos retos que se presentan, es conveniente recordar cuatro aspectos imprescindibles que ha aplicado Smart & Smart para conseguirlo: 

  • Formación online. No cabe duda de que en una sociedad en constante evolución, como ya era antes del coronavirus, requiere de la formación permanente para no quedarse atrás. Algo que se va a acentuar a partir de ahora, puesto que todas las personas, todas las empresas y todos los sectores tienen que aprender a moverse en esta nueva normalidad. 

  • Consultoría y relaciones online. Tanto en lo profesional como en lo personal, las videollamadas están a la orden del día en estas últimas semanas. Seguir en contacto con los clientes o compañeros de trabajo es mucho más fácil gracias a ellas. Aunque la parte tecnológica esté resuelta, nunca está de más entender qué hay otros factores que también ayudan que también ayudan a que una reunión online sea eficaz y operativa. 

  • Operar en la nube. Nuestro cotizador multicompañía permite a todos nuestros consultores seguir con sus procesos naturales estén donde estén, además toda la información y recursos están presentes en la nube, listos y  adaptados a los nuevos modelos de negocio.  

  • Autogestión del trabajo. Este punto es especialmente relevante en un contexto como el actual en el que las rutinas de las personas se han trastocado por completo. Apostar por la flexibilidad y la autonomía es clave para sacar lo mejor de cada empleado. 

Teniendo la vista puesta en el futuro próximo y en el largo plazo, integrar estos cuatro pilares es fundamental para la supervivencia de las empresas. Pero en este panorama también es momento de apreciar y tomar el ejemplo de empresas como Smart & Smart que ya estaban preparadas para una contingencia como la actual, compañías para las que la nueva realidad ya era su realidad cotidiana.