El mundo ya no es el mismo que hace apenas tres meses. Y tampoco lo son cada una de las personas que lo habitan. La crisis sanitaria que ha provocado la COVID-19 ha puesto a particulares, gobiernos y empresas ante un dilema sobre cuáles son nuestras prioridades. Y, aunque con algunas excepciones, la respuesta mayoritaria ha sido la misma: la salud por delante de lo demás. Precisamente para responder a esa demanda de asistencia sanitaria existen los seguros internacionales de salud

Como ya hemos explicado otras veces en este mismo blog, el seguro internacional de salud garantiza la asistencia sanitaria en cualquier país del mundo, incluido el propio en el que se reside y cubre tanto las consultas cotidianas como los tratamientos graves e incluso los derivados de algún accidente

En Latinoamérica, donde es habitual encontrarse con economías muy fluctuantes, este producto ofrece estabilidad. Se trata básicamente de solventar un problema financiero, porque permite el acceso a los tratamientos sanitarios hasta la suma máxima asegurada en una moneda sólida como es el dólar. En la vida pasan muchos eventos médicos de bajo impacto, pero todos podemos pasar por uno o dos de alto impacto y es en estos casos en los que el seguro internacional de salud tiene su utilidad.

Pongamos un ejemplo: una persona perfectamente sana, pero que sufre un evento catastrófico como puede ser un accidente automovilístico cuyas heridas y secuelas requieren un tratamiento costoso, de los que no hay manera de afrontar sin desbaratar gravemente la economía familiar. Si, como decíamos al principio, la prioridad es la salud, la decisión estaría clara: “Hagámoslo y ya veremos cómo se paga”. El endeudamiento sería la respuesta de casi todos. Pero si se cuenta con un seguro de salud internacional, la compañía se haría cargo de estos gastos y la economía familiar no se vería afectada. Por eso decíamos que se trata de solventar un problema financiero

Las cinco claves para elegir bien

Pero no todos los seguros internacionales de salud son iguales ni las circunstancias personales o familiares son las mismas para todos. Los siguientes cinco consejos ayudarán a quienes estén interesados en este producto a elegir el que mejor se adapte a sus necesidades y los consultores de seguros les permitirá hacer las preguntas adecuadas para dar el mejor asesoramiento al respecto a sus clientes :

  • Moneda sólida. Como ya se apuntaba antes, una de las claves de este tipo de producto es su estabilidad. Por eso es importante que se contrate en una moneda sólida como el dólar y por una cuantía que cubra la asistencia sanitaria de la familia dentro de lo que realmente se pueda pagar de prima. Se trata de un seguro, sí; pero también es una herramienta financiera para minimizar riesgos, por eso es tan importante que se contrate en una divisa estable como el dólar.

  • Buena aseguradora. Que sea solvente, que pague los reclamos, que tenga servicios adicionales además del seguro médico… Es decir: las compañías de seguro tienen, precisamente, que acompañar cuando no se necesite hacer uso del objeto principal de la póliza, y cumplir con garantías y diligencia si es que en algún momento hace falta usar la asistencia sanitaria. 

  • Deducible. Todos queremos las mayores coberturas con el menor coste, pero tal cosa es imposible: si la prima que se paga es baja, el deducible —la cuantía del gasto sanitario por debajo de la cual la compañía no se hace cargo y debe asumirla el cliente— será alto; y las pólizas con un deducible muy bajo (o incluso sin deducible) tienen primas muy costosas. Es cuestión de un equilibrio que se resuelve entendiendo lo que se decía al principio: los seguros de salud internacional han de cubrir aquellos tratamientos que el propio asegurado no podría asumir con sus propios fondos. Por eso el deducible ha de situarse en línea con la propia capacidad financiera: ¿hasta dónde podrías pagar con tu dinero sin endeudarte en exceso? Esa cuantía marca el deducible que debería tener tu póliza. 

  • Red sanitaria. Las diferentes compañías ofrecen en cada una de sus pólizas un acceso a una red sanitaria más amplia o más restringida. Depende, normalmente, de cuánto se esté dispuesto a pagar. Pero es necesario bien y asegurarse de que la red de hospitales que incluye se ajusta a las propias necesidades. Es una información a la que los clientes no siempre prestan la debida atención y que, sin embargo, es esencial. 

  • Coberturas adicionales. Las compañías aseguradoras suelen ofrecer una serie de anexos en los seguros de salud internacionales, coberturas adicionales que se contratan al margen (con sus propias tarifas) de la póliza principal aunque estén vinculadas a ella. Algunas pueden ser poco relevantes, pero otras, como el trasplante de órganos o las complicaciones de maternidad (en parejas jóvenes que están buscando tener hijos) merecen, como mínimo, que se las tenga en consideración. 

    Estos consejos provienen del profundo conocimiento de los seguros internacionales de salud que proporciona la propia experiencia en el sector acumulada durante más de 20 años de actividad profesional. Y ese es el valor añadido que proporcionamos a través de Smart & Smart: consultores que conocen al detalle las características de los productos que ofrecen y que entienden que su misión es resultar útil al cliente

    

    Héctor Perdomo es Managing Director LAC de Smart & Smart, puesto desde el que coordina el desarrollo de la actividad comercial de compañía. Desde el año 1994 su actividad profesional siempre ha estado vinculada al sector de los seguros, mientras, en paralelo, se especializaba en diseño gráfico, desarrollo web y transformación digital. El fruto de esta doble experiencia se plasma en su trabajo diario en Smart & Smart y en los posts que publica en este blog.